Papá ¡Por siempre!

Conocí al amor de mi vida hace 28 años, cuando supe que había alguien que me iba a defender de todas las personas malas, cuando supe que había alguien que daría la vida por mí, cuando supe que con solo abrazarme yo iba a sentir esa protección especial, cuando supe que él sería mi héroe de todas mis batallas, cuando supe que él estaría siempre a mi lado tomando mi mano y guiando mis pasos.

No recuerdo como era su cara, sus ojos o sus manos cuando lo vi por primera vez pero de algo estoy segura: Él me amó como yo a él, desde ese primer día ❤ “un amor de padre e hija mayor”

Dice mamá, que él tenía miedo cuando me cargo por primera vez como cuando se es papá primerizo, de bañarme o cambiarme el pañal, porque pensaba que podía hacerme daño al no hacerlo bien; pero sigo pensando que siempre lo hizo bien: Él es el mejor papá del mundo mundial, ¡Lo amo! ❤

Hay una foto, donde mi papá y yo estamos adentro de mi cuna; por lo que me ha contado mi mamá él siempre jugaba conmigo, se dejaba hacer travesuras por mí: le picaba los ojos, le hacía chongos en el cabello, le desacomodaba la medicina de la farmacia, le escondía el dinero.

Mi papá ha sido un hombre ejemplar en mi vida, tengo recuerdos vagos de lo que vivimos juntos, en ese entonces eramos él y yo contra el mundo; cuando tenía 6 años me llevaba en su bicicleta a ver el tren y pasear por Salvatierra, antes de subirme él me decía: agárrate fuerte y no metas los pies en la llanta porque te lastimas y yo: ¡si pá!
Yo siempre moría de miedo, él siempre ha sido muy hábil en la bicicleta: Es empleado postal, le daba rápido y en los topes pasaba en el espacio que hay entre la banqueta y tope.
Aprendí a andar en la bici como todos, con las dos llantitas y con el paso del tiempo, él me compró una bicicleta benotto color azul (nada femenina).
Un día, me llevó a un jardín que se llama capuchinas para enseñarme a andar en bicicleta sin llantitas y fue así, me hizo ser valiente porque como siempre moría de miedo, él solo agarraba el asiento y yo le pedaleaba, quería que él estuviera orgulloso de mí, así que me soltó y no recuerdo cuantas veces me caí, por lo que cuenta mamá fueron varias.
Parecía saltamontes en cada tope ¡Olvidé para que eran los frenos! Ese día, llegamos con mamá a la farmacia y le dije: Mira mamá aprendí a andar en bicicleta sin llantitas, ella estaba sorprendida porque había aprendido rápido, estaba llena de moretones en las piernas.

Pero no todo era felicidad, conforme fui creciendo él se volvió exigente conmigo, ¡como debe de ser! Mi papá fue muy estricto: quería notas altas en la escuela, él decía que yo no tenía otra obligación más que la escuela y que entonces yo tenía que echarle muchas ganas, a él no le gustaba que mencionara: “es que mi amiga” porque inmediatamente me decía: “entonces si tu amiga se avienta de un puente, ¿tú también?
Cuando salía de la escuela, el transporte me dejaba en la farmacia ahí comía y enseguida papá me ponía a estudiar: Matemáticas, en un libro llamado: Ayúdame con la tarea.
Todos los días, era lo mismo.
Si desobedecía o sacaba malas notas, él me castigaba con lo que sabía que más me dolía: Salir a jugar basquet o salir a andar en la bicicleta con mis amigos y si yo le decía, “pero es que” ¡Uy no! Él me decía: Cecilia, no es no y ya dije.

Hoy comprendo, que fue bueno que él fuera así conmigo pues como él alguna ocasión me dijo: tu eres el ejemplo de tus hermanos y ¡Vaya que si! Tengo una gran responsabilidad con ellos.

Me doy cuenta que tengo su carácter, sus mismos gustos por la música de los 80´s y su formación: a veces me enojo de la nada, quiero que las cosas se hagan casi perfectas, si algo no sale bien me molesto conmigo y en ocasiones, cuando mis hermanos fueron pequeños quería decirles como estudiar, como hacer las cosas y que fueran hombres de bien: educados, respetuosos.

Pasó el tiempo y crecí, se acabaron los paseos en bicicleta y él tuvo que trabajar por las tardes, nada fue como antes y en ese momento no entendía porque las cosas tenías que ser así, ¿Por que mi papá tenía que trabajar todo el día? ¿Por que solo lo veía a la hora del desayuno y de la comida?

Entendí, que esas horas de sacrificio sin ver a su familia siempre han sido por algo: “Darnos una mejor vida a nosotros” Y aunque a veces hubiera preferido estar más tiempo con él, hoy y siempre le doy las gracias por todo lo que ha hecho y sigue haciendo por nosotros, por ser tan fuerte ante la tempestad, por nunca mostrar dolor aunque a veces así ha sido, por darme una infancia ¡Tan hermosa! Llena de sueños, de magia, de colores, de juegos y diversión, por hacerme una mujercita de bien, por sacarnos adelante a mis hermanos y a mi, por nunca dejarme caer, por contarme un cuento cuando no podía dormir, por darme las herramientas para comerme el mundo entero, por dejarme ser libre, por apoyarme en mis decisiones aun cuando no ha estado de acuerdo pero sobre todas las cosas: ¡Gracias por nunca soltarme pá! Aunque tengo 28 años, ¡siempre te voy a necesitar!

Admiro absolutamente todo de él y me atrevo a decir que no solo es mi ejemplo a seguir, muchos de mis tíos siempre lo buscan: para tomar decisión respecto a mi abuelito o alguna otra situación ¡Es un gran líder!
Amo su manera de ser: entre que quiere ser el papá estricto y de pronto el papá buena onda, que con 61 años juega con sus 3 hijos y los aguanta, cuando nos juntamos los 3 ¡Le hacemos de todo! Pero lo veo feliz, sonriente ¡Ya que le queda! Ja ja ja.
Amo cuando me dice ¡Te amo hija! ¡Que Dios te bendiga! Él, no es la persona mas expresiva, pero cuando lo hace ¡Se me derrite el corazón!
Amo ver como ama a mi mamá, ese par de tortolitos que día a día se demuestran su amor, su apoyo y comprensión.

Pasaron los años, mi papá me dio alas para verme crecer y volar tan alto como yo pudiera y quisiera, un día le dijo a mi mamá: “Chapis, los hijos son prestados”
Tomé decisiones y me equivoqué, como a todos nos pasa alguna vez y a pesar de ello mi papá siempre estuvo y ha estado ahí, para darme ánimos, para apoyarme y me enseño a ser fuerte, como él.

Me dijo que si yo soy feliz, él también lo es y papá, quiero que sepas lo siguiente:

Aunque ya no soy la niña chiquita con la que salías en la bicicleta a recorrer Salvatierra, aunque a veces quise pasar mas tiempo contigo, aunque no estoy a tu lado para abrazarte y/o molestarte como quisiera, aunque ha pasado el tiempo pase lo que pase siempre, siempre ¡Te voy a necesitar en mi vida! no importa cuando leas esto, porque siempre será así.

Deseo que la vida, nos siga sorprendiendo juntos ¡Nos quedan muchas cosas por vivir!
Te amo mucho papá y debes saber: Que eres el mejor papá del mundo mundial.

Una respuesta a “Papá ¡Por siempre!

  1. Ceci, gracias por compartir estos bellos retratos con tu padre.
    Cuando se tiene un padre así no esperas menos de la vida. Te abrazo y extiendo más felicitaciones a tu papá, por haberte dado tanta felicidad. 😊

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